
Marco se levanta a las 5 de la mañana, sale de su casa y
camina 15 minutos hasta el paradero de las combis en la que trabaja, una vez allí
debe limpiar el carro y verificar la cantidad de boletos que debe entregar en
el día, mientras hace esto mordisquea un pan estrujado del bolsillo de su pantalón;
un poco después llega el conductor de la combi con el que trabaja; una vez juntos
esperan el turno de salida que se les asignó para ese día y a eso de las 6:30
de la mañana inician su larga jornada laboral, la cual concluirá a eso de las 8:30
a 9:00 de la noche, algo de 15 horas diarias.